jueves 20 de noviembre de 2008


La huella biológica de la felicidad

La relación entre la biología y los estados de ánimo es un misterio que comienza a desvelar sus reglas. Hasta ahora se sabía que los estados emocionales depresivos tienen repercusiones negativas sobre la salud. Diferentes estudios han observado que estar contento y feliz también tiene repercusión sobre determinados mecanismos biológicos.

LA HUELLA BIOLÓGICA DE LA FELICIDAD


ANGELA BOTO, Madrid

Ya hace tiempo que se sabe que las personas depresivas o que arrastran un estado de enfado vital sufren más problemas de salud, pero todo apunta a que para vivir más y mejor no es suficiente con no sentirse del todo mal en la propia piel, hay aspirar a más, hay que ser feliz.
Los materialistas más radicales pueden pensar que esta afirmación es inconsistente y excesivamente idealista. Para su tranquilidad, la ciencia ya ha detectado, e incluso medido, las huellas que la felicidad deja en la biología y ha podido comprobar que es una de las mejores formas de prevención de enfermedades.
Que el individuo es un todo en el que convergen la mente y el cuerpo, las emociones y la biología, y que el bienestar depende de que ambas dimensiones estén atendidas, es algo obvio y no necesita más explicación. La ciencia y la terapéutica occidentales han comenzado a incorporar este maridaje en lo que se ha denominado la medicina de la mente y el cuerpo. Al mismo tiempo se han lanzado proyectos de investigación para descubrir las intimidades moleculares de la relación entre lo emocional y lo puramente material que conducen a la aparición de un buen número de patologías.

Se sabe, por ejemplo, que el carácter depresivo hace aumentar los niveles de la proteína C reactiva, una molécula asociada, entre otras cosas, a un incremento del riesgo cardiovascular.
Pero ¿por qué conformarse con el lado oscuro de la realidad? No hace todavía una década y de la mano de la psicología positiva -cuya cabeza más visible es Martin Seligman, un psicólogo de la Universidad de Pensilvania- comenzaron los trabajos para desvelar la otra cara de la moneda o, si se quiere, un paso más en el abrazo entre la mente y el cuerpo: no es suficiente evitar la enfermedad, sino que el objetivo debe ser exaltar las bondades de la existencia, tanto en el plano físico como espiritual.

Bajo esta óptica se han hecho trabajos que han demostrado que las personas que tienen una actitud positiva en la vida se recuperan con más rapidez del estrés y sufren en menor medida sus consecuencias. También se ha comprobado que la falta de una actitud positiva está relacionada con el desarrollo de patologías cardiovasculares e incluso con una reducción de la supervivencia.
De estos antecedentes partieron los autores de un estudio publicado recientemente en los Proceedings of the National Academy of I Sciences, pero su propósito era ir , aún más lejos para llegar a medir la felicidad con parámetros puramente biológicos. Andrew Steptoe y sus colaboradores de la University College London (Reino Unido) eligieron marcadores ya conocidos por su asociación con un buen estado de salud: la concentración de cortisol, conocido como la hormona del estrés porque se segrega en situaciones de tensión tanto física como emocional y que a niveles elevados participa en la aparición de diabetes de tipo II, hipertensión y trastornos autoinmunes; la tensión arterial y el ritmo cardiaco. El nivel de felicidad de los 216 participantes en el estudio se midió mediante las anotaciones que los propios individuos hacían a lo largo del día.
El resultado más llamativo y evidente biológicamente fue el relativo a los niveles de la hormona del estrés. La diferencia entre los más felices y los neutros o apesadumbrados fue del 32%, que, según los investigadores, "podría suponer un riesgo para la salud si persiste durante meses o años". Y algo más, hasta ahora el cortisol se consideraba la marca de los estados depresivos; sin embargo los investigadores británicos han observado que la ausencia de felicidad provoca el mismo efecto. De nuevo, no es suficiente con no estar mal, sino que hay que sentirse bien.
En cuanto a la tensión arterial y al ritmo cardiaco, la primera no depende de la felicidad y el pulso sólo aumenta en los hombres, y no en las mujeres, menos satisfechos en la vida, lo cual podría aumentar el riesgo cardiovascular.
Hay también algunos datos sobre el estado de bonanza de los participantes. La felicidad no dependía ni del estado civil ni de la edad ni del nivel socioeconómico. Como parece lógico, los niveles de contento fueron mayores durante el tiempo libre, pero los individuos tristes lo eran tanto durante las horas de trabajo como en sus momentos de ocio.
Otra cuestión interesante que ha resaltado el equipo de Steptoe es la forma de manejar el estrés cotidiano de unos y otros, felices y desgraciados. El primer dato a subrayar es que lejos de la imagen que algunos escépticos puedan tener de la felicidad como un estado de éxtasis sobre una nube rosa, ésta no se aleja de la realidad, de modo que los felices viven tan intensamente como el resto las tensiones diarias. Lo que diferencia a unos y a otros es cómo trasladan el estrés a su biología.
En esta ocasión, la medida biológica que eligieron los investigadores fue la cantidad de fibrinógeno en sangre, una molécula relacionada con la inflamación y que se emplea como una forma de predecir las patologías cardiacas. Los tristes tenían niveles 12 veces más altos que los afortunados felices en las pruebas de estrés a las que fueron sometidos. "Si se dan diferencias de esta magnitud en la vida cotidiana cuando la gente está expuesta a las dificultades y retos diarios, el resultado podría ser una marcada diferencia en el riesgo cardiovascular".
Estudios anteriores han llegado a conclusiones equivalentes en lo que se refiere a la salud del corazón, pero por caminos distintos. Laura Kubzansky, de la Escuela de Salud Pública de Harvard (Estados Unidos), ya publicó en 2001 el seguimiento de más de 1.300 varones durante 10 años. La investigadora buscaba una posible relación entre el optimismo y la función cardiovascular. Y efectivamente la encontró: las tasas de patologías cardiacas fueron la mitad en los que veían la botella medio llena frente a los que la veían medio vacía. "La diferencia fue tan grande como la que se da entre fumadores y no fumadores", afirmaba la autora a la revista Time.
Los estudiosos de la ciencia de la felicidad aseguran que un elemento muy importante para alcanzar ese estado es la relación con los demás. Precisamente a principios de este mes, en una reunión sobre prevención cardiovascular organizada por la Asociación Americana del Corazón, se presentaba un subanálisis de un gran trabajo en el que han participado más de 3.000 personas. El equipo de Eric Loucks, también de la Escuela de Salud Pública de Harvard, ha comprobado que los hombres aislados socialmente tienen niveles más altos en sangre de interleucina 6, una molécula asociada a la inflación y al riesgo cardiaco.
Bien es cierto que algunos de estos datos necesitan confirmación y un estudio más profundo, pero, como señala Steptoe en las conclusiones de su estudio, "la psicología positiva ha empezado a documentar la importancia del bienestar en la creatividad, el liderazgo y la realización del potencial humano. Nuestros hallazgos indican cómo actúa sobre los sistemas biológicos y que puede ser relevante para el riesgo de desarrollar enfermedades físicas".




Placer, compromiso y sentido
Reza el refrán que el dinero no da la felicidad y algunos añaden, pero ayuda. Así es, aunque menos de lo que parece. Numerosos estudios ya han demostrado que una vez que las necesidades básicas están cubiertas una nutrida cuenta corriente no asegura disfrutar de una vida mejor. Ni siquiera la educación o la edad son sinónimos de satisfacción vital. Por el contrario, se sabe que estar rodeado de afecto o tener una vida espiritual rica aproximan a la felicidad. También se ha comprobado que los que aderezan su existencia con algunas copas de vino, sin excesos, son más felices que los abstemios recalcitrantes. Pero de forma global, ¿se puede definir la felicidad? Ruut Veenhoven, catedrático de la Universidad Erasmus de Rótterdam (Holanda) y director de la Base de Datos Mundial de la Felicidad, lo hace del siguiente modo: "Es cuánto nos gusta la vida que llevamos".
Martin Seligman habla de tres componentes de la bonanza vital: placer, compromiso y sentido. Pero aclara que aunque el primero ha sido el clásico camino hacia la felicidad es quizá el menos seguro para encontrarla. Por su parte, Richard Davidson, neurocientifico de la Universidad de Wisconsin (BE UU) conocido por haber
estudiado los cerebros felices y contemplativos de los monjes budistas, asegura que la felicidad es un estado cerebral y según los datos de los numerosos estudios realizados con los religiosos es algo que se puede alcanzar voluntariamente, en el caso de aquellos es a través de la meditación. Lo que Davidson denomina "estilo afectivo positivo" parece dejar una huella bien marcada en las redes neuronales. El neurocientífico ha demostrado que las personas que practican la meditación con cierta regularidad, él mismo 10 hace, tienen de forma permanente mayor actividad en la corteza prefrontal izquierda, una región del cerebro asociada a las en lociones positivas, al bienestar y a una gran capacidad para soportar el estrés. Además, no hace falta ser un monje budista para sintonizar las neuronas con la felicidad. Davidson ha comprobado que unos cuantos días con cortos periodos de meditación son suficientes para que los centros cerebrales del bienestar ganen la partida a los del mal humor.


Las personas tristes segregan un 32% más de hormona del estrés que las felices.

La tasa de patologías cardiacas entre los optimistas era la mitad de la de los optimistas.

sábado 23 de febrero de 2008


domingo 17 de febrero de 2008

OTRA MEDICINA ES POSIBLE

OTRA MEDICINA ES POSIBLE.... (y necesaria)

Francisco Albertos Constan
EXODO, nº 71 diciembre 2003

Director del Instituto Albertos de Medicina Integral.
Neuropsiquiatra, internista, acupuntor, homeópata.
Autor, entre otros, de los libros: Introducción a la medicina integral, Proceso a la Salud, Una medicina para el siglo XXI.

La medicina convencional, a la que hoy tiene acceso la mayoría de gentes en ambulatorios y hospitales, es insuficiente. No sólo por el número de médicos y volumen de recursos empleados, sino por la naturaleza misma de esos recursos. Por todas partes encontramos personas que han agotado las posibilidades de esta medicina y buscan la atención a sus males en profesionales y métodos impropiamente llamados “alternativos”, “complementarios”, “suaves”, “paralelos”, “ecológicos”, “biológicos”, “naturales”, etc.
El índice de éxitos con estos sistemas es notablemente alto cuando son practicados por profesionales solventes, adecuadamente preparados y dotados de suficiente experiencia. Y esto es doblemente sorprendente, por cuanto la mayoría de casos que llegan a estas consultas, no sólo no son recientes o presumible mente banales, sino que han sido atendidos y manoseados ya por varios médicos y centros hospitalarios, sin resultado alguno.
¿Cómo explicar esta eficacia de los métodos no convencionales u oficiales, a veces de origen antiquísimo, frente a la llamada con relativa justicia «medicina científica»? ¿Se trata acaso de un “comecocos”, un efecto placebo o un mero influjo psicológico? Un porcentaje tan alto de éxitos que deben atribuírsele y una aceptación social tan extensa, no puede tener una explicación tan simplista. El hecho de que uno de cada tres enfermos recurra a estas medicinas en los países más cultos y avanzados nos debe hacer reflexionar acerca de lo que está sucediendo.
Hay dolores, trastornos, incapacidades y alteraciones de la conducta de todo tipo y clase que no encuentran hoy por hoy explicación en alteraciones orgánicas detectables por análisis de laboratorio, radiología, ecografías ni otras técnicas empleadas por la medicina ordinaria de facultad.
El organismo es un complejo sistema de información (no una mera estructuración de órganos, cables y tubos) que en el comienzo de toda enfermedad se ha bloqueado, averiado, interferido o atascado, precisamente en lo relacionado con los sistemas de información e interdependencia de unos órganos con otros y del propio cuerpo con los cambios externos del medio. Si queremos ayudarle de manera eficaz, hemos de limpiar, desintoxicar, desinterferir y restaurar las comunicaciones, es decir, los mecanismos/autocurativos capaces de restaurar la armonía de su funcionamiento. Y este propósito sólo puede cumplirse empleando sistemáticamente el lenguaje del cuerpo, las pruebas más recónditas de su funcionamiento, basadas siempre en una concepción cibernética y sintetizadora más que analítica. A partir de este conocimiento de las posibles respuestas a nuestros estímulos, gobernamos muchas de las reacciones patológicas mediante estímulos que sean capaces de hablar al organismo en su mismo lenguaje y conducirle a otro comportamiento más saludable. Esto es lo que hizo siempre la Acupuntura, la Medicina Natural, la Homeopatía, y muchas otras medicinas llamadas hoy de manera equívoca y despectiva “alternativas”.
Con ese método de provocar reacciones restauradoras desde fuera (agujas, masajes, frio, calor, humedad, tierra, plantas, etc) la medicina nos ha acompañado siempre a lo largo de la Prehistoria y de la Historia. Pero desde Galileo hasta nuestros días ha ido cambiando su estilo poco a poco y, en vez de tomar el organismo como una caja negra desconocida en su interior y manejada por estímulos externos (paradigma de este pensamiento es la acupuntura), se ha, explorado y analizado el medio interno, se ha utilizado la química y el microscopio para analizar nuestras más recónditas estructuras. Seria imposible entender la ciencia moderna sin el análisis, sin el experimento y sin el estímulo que la actividad clínica y las necesidades de la práctica médica han insuflado en las ciencias de base (física, química, biología, etc.)

La medicina moderna, analítica y experimental no ha resuelto de manera absoluta todos los problemas de la medicina clínica y la a atención médica todavía se beneficiado notablemente del aporte de las técnicas naturales, la homeopatía, la acupuntura y, en general, de la visión sintetizadora del organismo, la persona y su medio, tal como preconizaba el gran Hipócrates.
Los gobernantes y administradores conocen estos avances de la medicina de hoy y saben que es una importantísima actividad que, por eso mismo, hay que controlar al igual que se controlan las reservas energéticas, la urbanística, las comunicaciones, la enseñanza, la pesca, la agricultura, el ejército, la policía, los bancos, la moneda y los tipos de interés.
En nuestros días, la medicina como actividad pública, como hecho social y hasta como manifestación económica está dividida e intoxicada. Diversos factores hacen difícil que el médico individual pueda sostener un talante creativo, artes anal y libre de trabas para su tarea, como requiere la complejidad y sutileza de la misma.
El médico resulta por una y otras condiciones una especie de funcionario/«listero» de la industria de la salud que carece de libertad propia pero, eso sí: para cada enfermo concreto ante el que se enfrente cada día es y será siempre una inevitable mezcla de científico -sanador, chamán- hacedor de milagros que precisaría un espacio social y cultural para desenvolverse. No era posible imaginar siquiera hace cincuenta años que un acto médico pudiera convertirse en algo tan mecánico como por ejemplo el hecho trivial de repostar gasolina para el coche. Confesada o inconfesadamente, el enfermo espera y precisa que "SU» médico le de la impresión de que se preocupa por la enfermedad que padece, por las causas que le han llevado hasta ahí, por recomendarle una manera de comer y vivir para evitar su progresión, recaídas, etc. Y si ese médico se ve obligado a decir al enfermo que no hay solución para sus dolencias, éste seguramente lo asumirá educadamente, pero, al dejar la consulta y alcanzar la calle, repasará en su memoria amigos o conocidos que le ayuden a encontrar «alguien que pueda hacer algo»...,. alguien dispuesto a plantearse el problema de otra manera, de modo que le permite incluso salirse de los esquemas oficiales que parecen incapaces de ayudar.
La tentación de crear automatismos a partir de la expansión de los ordenadores y el pensamiento cibernético ha llegado ya a la empresa y la Administración del Estado, con lo que se impone como consecuencia una ineludible necesidad: la de reducir la cosa –o la persona- a gobernar, el producto a fabricar o la enfermedad a tratar. En estas condiciones, la medicina está gravemente amenazada en su creatividad y posibilidades de desarrollo.
Por todo ello, la medicina debe tratarse de manera especialmente abierta y libre. La Administración debería regular todo lo que en buena ley pueda mejorar desde el punto de vista social la ética y la eficacia de la tarea médica, pero tendrá que poner especial cuidado de no invadir las zonas de creatividad del médico ni poner obstáculos a su libre desenvolvimiento. Si la medicina convencional no puede interpretar los hechos que se producen cada día en su presencia, tendrá que incorporar nuevas leyes, retocar hasta donde sea necesario sus axiomas e investigar pacientemente los fenómenos que no es capaz de interpretar. Todo menos suprimir autoritariamente en un gesto reaccionario, la posible validez de estos hechos.
Se trata de integrar: ¿por qué no abrirse también a los logros de siempre atesorados por las medicinas milenarias que manejan el organismo desde la más pura y exigente concepción cibernética?
Pero la aceptación de la medicina abierta no es problema únicamente de voluntad. El fuerte costo de la atención sanitaria en nuestra sociedad de masas del consumo convierte esta actividad en un capitulo económico de mayor envergadura que el de las Obras Públicas o la industria de guerra. El entramado de influencias económico/políticas para controlar esta actividad mediatiza peligrosamente la espontánea creatividad de su desenvolvimiento. La judicialización, economización y politización del hecho sanitario nos lleva al caos intelectual, a no saber bien qué es lo más importante, si la medicina como actividad o sus consecuencias sociales; es la noche en que todos los gatos son pardos. La imparable y en ocasiones exagerada regulación de la actividad de médicos y farmacéuticos les coarta severamente. Y el farmacéutico hace ya muchos años que renunció a su condición y se ha convertido en buena medida en un mero dispensador de fármacos específicos.
La actual situación no es trivial, casual ni consecuencia del sueño caprichoso de una noche de verano, sino el resultado histórico del desarrollo crítico de la sociedad de masas del consumo. Este desarrollo es uniformizador, inevitablemente economicista, reduccionista en sí mismo desde el punto de vista cultural, por 10 que «necesita» que tantos millones de hombres en la calle seamos lo bastante pequeños y conductualmente análogos para poder convivir con medios estadísticamente escasos en proporción al volumen de población. Los atascos en el tráfico, las listas de espera en los hospitales, las promociones de empleo escasas, las colas de todo tipo y clase, etc., fomentan los reaccionarismos xenófobos, el etnocentrismo y los nacionalismos excluyentes.
Una medicina abierta parte del hombre como totalidad porque ese -y únicamente ese- es su objetivo posible. Y, ciertamente, utiliza entre otras cosas laboratorio, radiología, ecografía y demás medios diagnósticos y terapéuticos propios de la medicina anatomoclínica de hospital universitario, pero 1ª medicina es más que eso. Un hombre es siempre más, mucho más que un manojo de tubos y cables conectados para sostener los fenómenos metabólicos reconocidos en la fisiología de facultad. Hay fenómenos clínicos que no han sido posibles hasta la fecha clasificar científicamente según el método analítico-organicista de la medicina ordinaria. A estos cuadros, llamados procesos funcionales, el médico convencional los trata con ansiolíticos, antidepresivos, espasmolíticos, antidolorosos, etc., a la espera, quizá, de que acaben desapareciendo o, al contrario, «tomando cuerpo» en cuadros orgánicos detectables por técnicas de laboratorio, radiología, etc., en cuyo caso, naturalmente, dejan ya de ser «procesos funcionales» para el médico clínico.
Pero es el caso que, si nos detenemos con la suficiente perspicacia en cualquier cuadro clínico, veremos que todos ellos tienen un componente funcional y exhiben un grupo de fenómenos inexplicables simplemente desde los rayos X o el laboratorio. Para un médico abierto y no comprometido con esquemas rígidos o víctima del maniqueísmo de las aulas, esto significa que hay un complejísimo dinamismo interno en todo la vivo y muy especialmente en el hombre, no explicado ni explicable todavía en términos de la ciencia oficial o la fisiología de facultad.
Muchas medicinas antiguas sí consiguen afrontar estos problemas aún no resueltos por el sistema de pensamiento médico oficial. Dotadas únicamente de pensamiento sintético, respetan sistemáticamente lo que sucede y no se obligan a sí mismas a ignorar ningún fenómeno. Para las necesidades humanas y los posibles trastornos del enfermo, no hay ni puede haber laboratorio, radiología, etc., por lo que no hay ni puede haber reglamentos ni leyes reguladoras para ellos, inspiradas en los métodos y varas de medir del organicismo oficial.
Es necesario obtener el respeto de la sociedad y de los controladores del sistema frente a una actividad cuyo desarrollo científico está todavía en sus comienzos. Se trata de sumar, humanizar y hacer más fácil la convivencia creativa entre la medicina llamada «Moderna» y la medicina «de siempre».
A esa medicina la vamos a llamar MEDICINA ABIERTA. Es abarcadora de todo lo que hay, respetuosa con todos y cada uno de los fenómenos que se presentan en el curso de una dolencia, dispuesta a considerar al mismo tiempo las posibles alteraciones orgánicas, como los trastornos funcionales o sin sustancia.
En las próximas centurias sabrá la Humanidad de la necesidad de este planteamiento abierto, no sólo en medicina sino en todas y cada una de las actividades complejas que origina nuestra sociedad. .

LACTANCIA MATERNA E INMUNIDAD


LACTANCIA MATERNA E INMUNIDAD
La salud en tus manos, nº 3 nov-2000
(Boletín de la liga para la libertad de Vacunación)

Las propiedades de la lactancia Materna no se limitan solo a lo afectivo y a lo Nutricional, que son dos factores indiscutibles, sino que Inmunológicamente tiene un valor importantísimo como ahora veremos. Si se descubriera una VACUNA O SUSTANCIA que fuera capaz de prevenir miles de muertes infantiles, que fuera barata y además se pudiera administrar por vía oral, sería considerado como algo revolucionario en el campo de la Salud Infantil. Pues bien, esta vacuna la tenemos al alcance de todos, existe desde tiempos inmemoriales y es la LECHE MATERNA.

LA MEJOR VACUNA PARA EL RECIÉN NACIDO ES LA LECHE MATERNA, QUE ESTÁ DESPROVISTA DE EFECTOS SECUNDARIOS Y TIENE UN ALTO NIVEL DE EFICACIA.

Hoy en día se ha podido demostrar científicamente lo que ya era patrimonio de la Sabiduría Popular y es que la madre protege al niño de las infecciones a través de la leche.
En el momento del nacimiento, en el cual el bebé ya puede mamar, la madre produce para él la primera leche, llamada CALOSTRO.
El Calostro es un líquido amarillento espeso contiene gran cantidad de Proteínas y Minerales y posee menos Grasa e Hidratos de Carbono (Lechosa) que la leche de
Continuación.
Entre estas Proteínas están las Inmunoglobulinas (Ig) que son Anticuerpos que defienden contra las infecciones.
Hay cinco tipos de Ig y el Calostro las contiene todas. La que más abunda es la Ig A Secretoria, que es un tipo de Ig A llamada Secretoria. Esta Ig A está formada por dos moléculas Ig A y un factor Secretorio que además de ser transportador, impide que las moléculas sean atacadas por los Jugos Gástricos. Contiene también gran cantidad de Ig D e Ig E.
Estos Anticuerpos (Ac) están muy polarizados contra los Agentes patógenos del entorno inmediato. La madre sintetiza Anticuerpos cuando ingiere, inhala o entra en contacto con alguna de estas Bacterias patógenas y traspasa al recién nacido, los Ac a través de la leche. Estos Ac no están dirigidos contra las Bacterias beneficiosas del intestino que sirven para arrinconar y defender al bebé de la otras Bacterias patógenas.
Cabe la posibilidad de que las Inmunoglobulinas, además de proteger la mucosa intestinal y respiratoria protegen también el resto de las mucosas.
En los países de África y Medio Oriente las madres aplican su leche en los ojos de los bebés para tratar las Conjuntivitis.
Otro factor humoral del Calostro es la LACTOFERRINA que fija el Hierro de manera reversible. Este hierro lo necesitan las Bacterias para su crecimiento y la Lactoferrina impide que este a disposición de las Bacterias, ejerciendo así un efecto Bacteriostático, similar al de algunos Antibióticos.
También contiene:
PROTEÍNA FIJADORA DE LA B12 que reduce la cantidad de B12 disponible para el crecimiento bacteriano.
OLIGOSACÁRIDOS que impiden que las bacterias penetren en el interior de las células.
MUCINAS que se unen a Bacterias y Virus y ayudan a eliminarlos del organismo.
FACTOR BíFIDO que promueva el crecimiento de Lactobacilos Bífidus, que son Bacterias favorecedoras e inocuas que impiden el crecimiento de otras Bacterias dañinas.
INTERFERON GAMMA potencia la actividad Antimicrobiana de las células Inmunitarias
LISOZOMAS que destruye las bacterias al disgregar sus paredes celulares.

El Calostro contiene también Factores Celulares: Macrófagos y linfocitos. Los Macrófagos hacen de presentadoras de antígenos. Los Linfocitos pueden ser B o T. Los B son los productores de Ac y los T destruyen directamente las células infectadas.

La Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) recomienda en los países Subdesarrollados que la lactancia materna exclusiva se prolongue hasta los nueve meses, pues se ha comprobado que los bebés están más protegidos contra las infecciones.
Después del Calostro viene la Leche de Transición y luego la Leche Madura, ambas
van aumentando su contenido en Hidratos de Carbono y Grasas, pero el contenido de Factores Inmunológicos sigue siendo muy elevado.
El Calostro y la leche materna no solo defienden de enfermedades vacunables (Varicela, Sarampión, Difteria etc.) sino también de otras enfermedades no vacunables como (Otitis, Faringitis etc.) en general de las enfermedades Respiratorias tan frecuentes en los niños.

LA LECHE MATERNA: UNA VACUNA DE AMPLIO ESPECTRO
La Ig de la leche materna tiene actividad frente a la mayor parte de Bacterias y Virus. En particular Bacilo Tetánico, Diftérico, Estreptococo, Estafilococo, Neumococo, Poliovirus, Virus Coxakie, Echovirus, Virus Gripales y Virus Respiratorio.
Las últimas investigaciones avalan el hecho de que el pecho es el único lugar, fuera del sistema Inmunológico (Médula Ósea y Ganglios.
No solo promueve la lactancia materna la Inmunidad Pasiva sino que también tiene un importantísimo papel en la Inmunidad Activa. La leche materna tiene un alto contenido de Nitrógeno no Proteico, los Ácidos Nucleicos, Nucleósidos y Nucleótidos forman parte de este Nitrógeno No Proteico y desempeñan un papel muy importante en la maduración del Sistema Inmunitario, propiciando así la Inmunidad Activa a largo plazo.
Además de todos estos factores medibles en la leche materna, existe también un punto muy importante a considerar en ello, es la repercusión del fuerte VINCULO MATERNO INFANTIL (que se crea en la lactancia materna) sobre la Inmunidad.

UN BEBÉ ALEGRE Y FELÍZ ES UN BEBÉ FUERTE Y BIÉN PREPARADO
Esto tiene un sustrato fisiológico: Durante la lactancia como durante el parto, se pone en juego un complejo mecanismo neurohormonal que influye directamente sobre la Inmunidad del bebé. En el momento del parto se libera gran cantidad de Oxitocina (La hormona del amor) que induce comportamientos maternales y bienestar en la mujer. Junto con la Oxitocina se liberan gran cantidad de Endorfinas. Todo esto ocurre también durante la lactancia. A los pocos segundos de empezar el bebé a mamar, gran cantidad de Oxitocina y Endorfinas pasan al bebé a través de la leche materna. Estas Endorfinas provocan un "Cuelgue" de placer entre la madre y el bebé que es el sustrato fisiológico del VINCULO MATERNO INFANTIL.
Esta liberación de Oxitocina y Endorfinas se da también durante el Orgasmo. Se han medido niveles en sangre de estas hormonas y son similares en estos tres acontecimientos de la vida sexual del hombre.
Estas hormonas Oxitocina y Endorfinas al producir bienestar y placer tienen un efecto directo sobre la Inmunidad, potenciándola tanto en su faceta pasiva como activa.





CALOSTRO

FACTORES HUMORALES
Inmunoglobulinas
Lactoferrina
Proteína fijadora de la Bl2
Oligosacáridos
Mucinas
Factor Bífido
Interferón Garnma
Lisozimas
FACTORES CELULARES
Macrófagos
Linfocitos





VACUNAS POLÍTICAS


VACUNAS POLITICAS
Editorial de La Salud en tus manos, Boletín de la Liga para la Libertad de Vacunación.

Volvemos de un verano despreocupado y de nuevo nos encontramos en medio, desde principios de septiembre, de una campaña muy bien orquestada y organizada. Es cierto que el mundo de la economía no descansa ni en épocas estivales. Esta vez la empresa-laboratorio Wyeth Lederle, uno de los primeros grupos farmaceúticos del planeta que venía de fabricar la vacuna de la meningitis C y de experimentarla en G. Bretaña durante el curso 99-2000, entre 5 millones de habitantes (unos 13 millones de dosis) desde los 2 meses hasta los 19 años, se atreve a desembarcar en nuestro país habiendo dejado más de 4 mil personas afectadas de efectos postvacunales. Esta industria que se precia de buscar los mejores profesionales para desarrollar su Negocio de Vacunas, cuenta con un aliado económico responsable de nuestra salud que es el Ministerio de Sanidad español, con la proximidad, que da el dinero, de las asociaciones "científicas" el país y con el fiel apoyo de los "profesionales" de la información como son los medios de comunicación, por algo denominados el cuarto poder. Las diferentes consejerías autonómicas de sanidad habían pactado, la primavera pasada, con las asociaciones de médicos y con la prensa, la conveniencia de tirar adelante la iniciativa de vacunación masiva de la meningitis C entre la población infantil y adulta del territorio español.

La primera información sobre la campaña llega a principios de julio a los centros de asistencia primaria. En tiempo de vacaciones y con el personal movible, a finales de julio, es cuando se llevan a cabo las primeras reuniones informativas para médicos y enfermeras ejecutantes de la vacunación en los centros de salud. Prácticamente, sin previa documentación contrastada y sin ningún tipo de discusión entre el personal sanitario, la prensa, ya a principio de julio, comienza a informar a la población, a través de los medios de comunicación, sobre los beneficios de la vacunación. A principios de septiembre se comienza la vacunación masiva de la población, en la mayor parte de las comunidades autónomas del territorio español, a través de los centros de pediatría públicos y privados. Con cargo a la cuenta del Ministerio de Sanidad y teniendo en cuenta que el precio de cada vacuna ronda las 4.000 pesetas, podemos darnos cuenta la transacción económica que supone. Dicha vacuna que tiene dos tipos de presentaciones, según para lactantes Meningitex y para niños-adultos Menjugate, es una conjugada compuesta de oligosacáridos de la cápsula del meningococo C unida a una toxina diftérica, además de la presencia de sales de aluminio, cloruro sódico, manitol y fosfato sódico.

Son tan fuertes los intereses económicos que se ha introducido en el mercado sin acabar los estudios clínicos suficientes que le confieran eficacia y seguridad. Los ensayos clínicos de campo, de fase III no se han llevado a cabo. Posiblemente se esté experimentando con poblaciones reales, como las nuestras. En nuestro calendario vacunal actual se introduce a los 2 meses del lactante, que junto a las cinco restantes vigentes ( polio, tétanos, tosferina, difteria, Hib) la convierte en una hexavacuna combinada.

Según las primeras observaciones realizadas, se trata de una vacuna con alta capacidad reactiva que puede desencadenar numerosísimos efectos adversos postvacunales. Las estimaciones actuales de riesgo apuntan a 1 persona por cada 10.000 vacunadas. La realidad de G. Bretaña es elocuente.

En cuanto a la enfermedad se mantiene dentro de la tendencia endémica controlada con baja incidencia y presente permanentemente. Sin embargo, gran parte de las personajes científicos coinciden cuando dicen que no es aconsejable la vacunación masiva.
A lo largo de esta exposición podemos comprobar de nuevo que lo denominado como prevención vacunalista es un cuento de nunca acabar y que bien vale una reflexión profunda antes de actuar.

Manifiesto por la autogestión de la salud



Contra una Medicina que mitifica a la ciencia, se vende a las Multinacionales, nos trata de forma paternalista (cuando no autoritaria) y ante la confusión de muchas terapias "alternativas", acientíficas, esotéricas, consumistas y sin compromiso social, reivindicamos una nueva cultura de la salud desmedicalizada donde cada persona, grupo o comunidad busquen maneras de vivir diversas, interdependientes y cada vez más autónomas, ecológicas, gozosas y solidarias.

Introducción
Toda organización ciudadana se sustenta en base a unos valores comunes compartidos. De ahí la necesidad del Manifiesto ideológico de SUMENDI, que después de varios borradores, ya hemos consensuado. Este texto, que nos servirá de guía para la acción organizada, también podremos utilizarlo como base para la reflexión, el debate y para preparar el terreno a futuras aportaciones, re-visiones y propuestas alternativas.
Lo que sigue es lo que nos une (más o menos) a la gente que apoyamos SUMENDI apostamos por la auto gestión personal y comunitaria de la salud. Concebimos la salud como una manera de vivir cada vez más autónoma, gozosa, solidaria y como esa original vitalidad propia de cada persona, cada comunidad y cada cultura que tiende a buscar la armonía consigo misma, con las demás y con el resto de la naturaleza.
Este manifiesto se difundirá ampliamente a personas, colectivos, asociaciones ciudadanas, movimientos sociales, profesionales, organismos públicos,... Somos conscientes de que gran parte de nuestras ideas son compartidas por diversos sectores sociales; otras son más originales o menos conocidas. Pensamos que todas ellas son necesarias, poderosas y liberadoras. Os invitamos a que las conozcáis y, si os sentís, identificad*s, ...os acerquéis a SUMENDI. Necesitamos todo tipo de apoyos. Sabemos que hay mucha más gente que está en nuestra onda. A todas las personas que leáis el manifiesto os animamos a que seáis nuestr*s aliad*s para cambiar la vida, la vida de tod*s...

MANIFIESTO DE SUMENDI

1. Tenemos motivos para estar loc*s y enfermar
A las inclemencias climatológicas y catástrofes naturales la «civilización» ha añadido otras condiciones adversas que dificultan nuestro bienestar.
Nuestra infancia {e incluso nuestro periodo prenatal) dejó mucho que desear: poco respeto, falta de confianza y atención, apenas muestras de aprecio, embarazos no deseados, partos traumáticos,...
Nuestr*s padres, madres, maestr*s, educador*s religios*s, ... nos, transmitieron su confusión y algunos de los daños que re.cibieron ell*s de pequeñ*s. Criad*s en ambientes autoritarios, recibimos una educación basada en el temor, la culpa y el castigo. No es de extrañar que ahora nos sintamos culpables, insignificantes, desconfiados,. .. )
Los métodos para adquirir conocimientos nos han hecho sufrir tanto que han mermado nuestra curiosidad natural y limitado nuestras ganas de aprender, experimentar, estudiar, leer, escribir,...
.
No hemos tenido oportunidad de dar rienda suelta a nuestros disgustos. Senos ha hecho sentir vergüenza y miedo por los procesos naturales de desahogo: llorar, temblar, rabiar, estirarse,... Es así que vamos acumulando sufrimientos que no nos dejan estar a gusto.
A menudo nos encontramos descontent*s, desanimad*s, asustad*s, agresiv*s, intranquil*s e intentamos aliviar nuestros malestares con la comida, el alcohol, el tabaco y otras drogas dañinas.
Nos cuesta estar quietos, queremos hacer muchas cosas y deprisa. No descansamos lo suficiente y nos dopamos con estimulantes para engañar la fatiga.
Los medios de comunicación bombardean nuestros sentidos con mensajes engañosos que confunden y nos crean falsas necesidades.
La cultura sexista y patriarcal rebaja a la mujer a ciudadana de segunda clase, mientras que a los hombres los hace duros e insensibles. Nos enfrenta a ambos sexos estropeando así una buena convivencia.
Desde la infancia y la adolescencia se reprime nuestra condición de seres sexuados y placenteros. Algo tan inocente, natural y humano como la sexualidad se vive como vergonzoso, culpabilizante y obsesivo.
Con demasiada frecuencia nos sentimos aislad*s y distantes. Apenas satisfacemos nuestra necesidad de contacto físico. Nos mostramos indiferentes hacia los demás o entramos en conflictos: malas caras, agresiones verbales, gestuales y físicas, incluso, hasta llegar a matarnos.
Miles de jóvenes somos obligados a hacer el servicio militar, donde sufrimos las mayores humillaciones. Intereses comerciales, raciales, religiosos,... llevan a los pueblos a enfrentamientos armados que desprecian la vida humana y ponen en peligro la supervivencia del planeta.
No se respetan los derechos humanos. Se discrimina por el color de la piel, la clase social, la procedencia, el sexo, la edad o las creencias. Ancian*s y minusválid*s caen en el olvido o menosprecio. Las cárceles desquician y favorecen aún más la delincuencia y el resentimiento. Hay quienes padecen persecución, exilio, tortura y encarcelamiento por motivos políticos. Otr*s son discriminada*s por su enfermedad (SIDA, enferm*s mentales,.. .).
Muchas personas no tienen posibilidad de trabajar para cubrir sus necesidades económicas básicas. Otras arriesgan su salud por las malas condiciones de trabajo. Somos much*s l*s que carecemos de una vivienda digna y de unos adecuados medios de transporte.
Viejos pueblos viven sometidos por los Estados modernos, siendo despojados de sus derechos de autogobierno y despreciados en su cultura, sus creencias, su lengua. Los países del Norte productivista-consumista explotan sin escrúpulos a los del Sur «subdesarrollado». Mientras un*s poc*s derrochan los recursos de la Tierra, buena parte de la Humanidad vive en la miseria. Una minoría se enriquece a costa de los esfuerzos de los demás. Es el dinero el que tiene la última palabra a la hora de tomar decisiones, más que el bienestar de tod*s. c
Aunque somos un pedacito de Naturaleza, vivimos separados de ella, aglomerad*s en grandes ciudades llenas de polución y de ruidos. El agua, la Tierra y nuestros alimentos cada vez están más contaminados por sustancias químicas y radioactivas, que no sólo afectan a la salud de la actual generación, sino también a las venideras, al dañar nuestro material genético. Estamos produciendo serios desequilibrios ecológicos que están llegando a afectar al clima y al entorno.
La sociedad de consumo nos hace meter en el cuerpo mucha más comida de la necesaria. Demasiada cantidad y de baja calidad (alimentos concentrados, refinados, con aditivos químicos no siempre inocuos). Mientras, buena parte de la Humanidad carece de alimentos o lo poco que tienen está en malas condiciones por no disponer de medios de conservación.
Se nos ofrece una diversión alienante basada en el consumo, relegándonos a simples espectador*s pasiv*s. Muchos de los entretenimientos atentan contra la salud humana o animal (deporte competitivo, caza, pesca, toros,). Apenas jugamos y nos divertimos de verdad. La expresión artística ha quedado relegada al círculo de l*s «artistas».
No es de extrañar que, en semejantes condiciones de vida, no funcionemos bien. Realmente nuestros organismos están dando muestras de resistencia y sabiduría, al no enfermar más frecuentemente. Pero aún cuando la enfermedad no, sea palpable, no disfrutamos plenamente de nuestro potencial de vida.
Esta relación de condiciones adversas a nuestro bienestar no es completa ni excluyente. Otros factores influyen directa o indirectamente en nuestra salud.

2. Cuando el remedio es peor que la enfermedad
En esta sociedad que no responde a las necesidades de todos los seres humanos y nos maltrata sistemáticamente... ¿qué papel juega la medicina? Sin duda que en muchas ocasiones nos evita la muerte, alivia nuestros malestares y nos ayuda a recuperar la salud. Pero también es cierto que tiene sus aspectos perjudiciales y peligrosos.
- Colabora con la sociedad opresiva. La medicina es utilizada como instrumento más (al igual que la política, el ejército, la religión, la educación, los medios de comunicación...) para perpetuar esta situación. También es el «opio del pueblo» al explicar las enfermedades de forma engañosa y confusa, como si las condiciones adversas en las que vivimos no tuvieran nada que ver con nuestras dolencias. Se achacan nuestros males a factores invisibles (microbios), incontrolables (herencia), de «origen desconocido», quedando así enmascaradas las agresiones cotidianas de nuestra vida. Se nos hace creer que no es necesario cambiar nada para librarnos de las enfermedades. Todo se va a solucionar gracias al descubrimiento de milagrosos medicamentos que acabarán con nuestros males.

- No se ocupa de la salud sino de la «enfermedad». El sistema sanitario pone casi todos sus esfuerzos y recursos materiales y humanos en curar, o tratar enfermedades pero no en proporcionar la salud. La medicina hospitalaria, cara y sofisticada se sigue llevando la mayor parte del pastel presupuestario. Esta inercia, aparte de ser antieconómica no es en absoluto inteligente. Y no pedimos tanto la cacareada Medicina preventiva, que sigue con el mismo concepto negativo de salud (igual a ausencia de enfermedad). Se siguen haciendo campañitas parciales para cada tipo de enfermedad sin tener una visión global de la salud de la población. Queremos que de una vez por todas el sistema sanitario empiece a potenciar la salud más que a evitar y combatir obsesivamente la enfermedad y la muerte.

- Reprime los síntomas dejando intocables las causas. Sin embargo, las mismas causas acaban produciendo los mismos efectos, con las consiguientes recaídas y cronificaciones. Además, muchas veces, los síntomas son protestas del organismo (cuerpomente) ante un ritmo de vida insoportable.

- Suprimiendo los síntomas, la Medicina nos ayuda a soportar lo que más nos daña, colaborando con nuestro deterioro. En muchas ocasiones el síntoma, aunque molesto, es una respuesta inteligente de autocuración. Cortándolo estamos obstaculizando el retorno a la salud.

- Anula la capacidad de pensar y decidir de las personas. El médico o la médica sigue jugando el papel de «brujo de la tribu», que asusta o impresiona a la gente para así manipularla mejor. Se nos pretende curar como a el ganado, sin contar para nada con nosotr*s. Se promueve la confianza ciega en los profesionales de la Medicina y la desconfianza en nuestros propios recursos. Se nos intenta impresionar con conocimientos complejos y lenguaje incomprensible y así mantenemos al margen. Cada vez somos menos dueñ*s de nosotr*s mism*s y no nos atrevemos a pensar ni a decidir nada por nuestra cuenta. Desde el nacimiento hasta la muerte, toda nuestra vida pretende estar bajo el control médico. Para todo hay que consultar a l*s especialistas. Es así como creamos personas dependientes, inseguras y acomplejadas.
- Los fármacos contaminan y dañan nuestra salud. Cada vez se consumen más medicamentos y por ello hay cada vez más gente que enferma y muere a causa de sus efectos secundarios. La mayoría de los tratamientos están basados en introducir en el cuerpo sustancias extrañas y esto no está libre de peligros. Por otro lado, la industria químico-farmacéutica es una fuente importante de contaminación del medio ambiente. Es esta misma industria la que experimenta sin escrúpulos con «animales de laboratorio».
Favorece la drogodependencia. Se nos quiere hacer creer que todo se soluciona consumiendo algún producto milagroso. Como si librarse de nuestros males se redujera a apretar un botón, sin cuestionarse en absoluto nuestras creencias, actitudes y hábitos. Nos acostumbramos a meternos píldoras mágicas sin pararnos a pensar y usar nuestros propios recursos.

-Negocia con la salud de la gente. En una sociedad en la que impera un afán de lucro, ¿por qué se iba la Medicina a librar de ello? La industria médico-farmacéutica es una de las más poderosas económicamente, dominando las investigaciones e influyendo enormemente en las Universidades y en la información que llega a l*s profesionales de la Medicina. La enfermedad es una importante fuente de lucro. Gran parte del dinero que nos gastamos en sanidad va a parar a las arcas de la industria del fármaco.

- También daña a l*s médic*s y demás profesionales sanitari*s. Aunque el médico o la médica lleguen a ocupar una buena posición social, no se libra del maltrato de una sociedad inhumana. Las relaciones jerárquicas y la competitividad que imperan entre los trabajadores de la sanidad y la gran responsabilidad que ponen la sociedad en ell*s, hace
que su trabajo no sea una fuente de satisfacción. Las elevadas tasas de alcoholismo y suicidios dentro de la «clase médica» son una muestra de ello.

-Además, cualquier día ell*s mism*s o cualquiera de sus seres queridos enfermarán y tendrán que soportar la irracionalidad es del sistema sanitario.
Los síntomas o «trastornos» psicológicos y sociales son también procesos de protesta, de defensa o esfuerzos inteligentes de autocuración personal y colectiva. La insatisfacción de los profesionales es un síntoma de la inadecuación entre el modelo oficialmente establecido y las necesidades de l*s trabajador*s.


3. Atención con las medicinas alternativas
Ante este estado de cosas en la Medicina oficial entendemos como lógico y necesario que se hayan desarrollado diversos movimientos, sistemas y terapias alternativas. Valoramos positivamente el esfuerzo de infinidad de personas, profesionales .y grupos que saliéndose de los esquemas trillados y de los dogmas establecidos se esforzaron y se
esfuerzan por comprender desde otros puntos de vista las causas y las soluciones a los malestares del ser humano. No debemos caer sin embargo en extremismos ni fanatismos pretendiendo estar en posesión de la verdad absoluta.
Pensamos que no todo lo «alternativo» realmente lo es. El hecho de que sea un método «nuevo», «ancestral», «natural» no es motivo suficiente para considerarlo bueno para nuestra salud. Tendemos a veces a mitificar ya fanatizarnos. .
Muchas de estas terapias «alternativas» conservan algunos aspectos dañinos, al igual que la Medicina oficial:
- NO cuestionan a fondo esta civilización inhumana y antiecológica; y, por lo tanto, no combaten lo que realmente nos está dañando. A veces achacan nuestros malestares a factores que se escapan a nuestro control. Por ejemplo, aún suponiendo que la posición de los astros al nacer,... influyan en nuestra salud, no debemos permitir que esto nos distraiga y nos evada de enfrentar la cruda realidad, la cual sí que podemos cambiar.
- Alivian los síntomas, sin cuestionar las creencias y hábitos erróneos e ignoran que quizá ese síntoma es el propio proceso autocurativo del organismo.
- Crean nuevas dependencias a nuestros profesionales, sin estimular la capacidad de pensar y decidir por nosotr*s mism*s. A veces sus conocimientos son aún más inaccesibles, enigmáticos, misteriosos, incomprensibles y, por lo tanto, hace falta más dosis de «fe ciega» para creer en planteamientos a los que un* no puede llegar por sí mism*. L *s enferm*s siguen sin tener protagonismo en su curación. Todo depende del «sabio profesional». L*s pacientes o usuari*s quedan anulad*s, pasiv*s, dejándose hacer.
- No siempre son inofensivas y libres por efectos secundarios. Lo «natural»no es siempre bueno y lo «artificial» no es siempre nocivo. Por ejemplo, las plantas (incluso algunas comestibles) suelen llevar toxinas naturales más o menos peligrosas. Por otra parte, la ropa, la calefacción y la vivienda, aunque son «artificiales», son muy vitales porque nos protegen de las inclemencias climatológicas.
- Se da mucha más importancia a los recursos externos que a los propios recursos, favoreciendo la idea de las curaciones milagrosas (cómodas e instantáneas).
- Nuevo negocios disfrazados de verde. El afán de lucro se aprovecha de la desesperación y angustia de l*s enferm*s para conseguir nuevos beneficios económicos.

4. Necesitamos mejorar las condiciones de vida de todos y todas.
La salud va mucho más allá de la asistencia médica. Depende de muchos factores como el equilibrio ambiental, la paz mundial, el nivel de justicia y solidaridad, la distribución de la riqueza, el trabajo satisfactorio, la educación liberadora, la alimentación equilibrada, la vivienda habitable, un sistema de transportes popular y ecológico, la diversión autogestionada,.. .
Necesitamos ir eliminando esos factores que en la actualidad nos enloquecen y enferman y crear así una sociedad más respetuosa con todos los seres humanos y con el planeta.
Estamos necesitad*s de cambios amplios y profundos. Necesitamos cambiamos a nosotr*s mism*s modificando muchas de nuestras creencias, actitudes y hábitos. Y necesitamos cambiar la misma sociedad para que ésta deje de dañar y manipular nuestras mentalidades. Se trata de ir haciendo un trabajo a nivel personal y a nivel social al mismo tiempo.
En la actualidad ya existen grupos tratando de acabar con los diversos aspectos opresivos de nuestra sociedad. Esfuerzos organizados por una sociedad desmilitarizada, por la liberación de muchas personas sistemáticamente oprimidas (mujeres, niñ*s, jóvenes, estudiantes, homosexuales,.). Por una sexualidad libre y gozosa, por el equilibrio ecológico. Por la cooperación para el desarrollo, por la liberación obrera y campesina. Por la liberación de nuestro pueblo y otros pueblos oprimidos. Por los derechos de l*s pres*s, enferm*s, minusválid*s, ancian*s,...
Nos gustaría enriquecer sus esfuerzos con nuestros conocimientos sobre la autogestión de la salud física y psicológica. Que las personas y grupos que nos hemos decidido a cambiar la sociedad tengamos los recursos básicos de autocuidado, y podamos seguir por mucho tiempo en plenas facultades. Para que no nos desanimemos y la incomunicación entre nosotr*s eche a perder labor tan preciosa. Para que no nos quememos y, con los años, nuestro trabajo vaya ganando en calidad humana. Para que nuestros métodos de lucha sean divertidos y fuente de satisfacción.
Tambíén nos gustaría ayudar a todas aquellas personas y grupos que ejercen influencia sobre níñ*s y jóvenes: las que trabajan por un embarazo y parto sin violencia, asociaciones de apoyo a l*s níñ*s, madres, padres, maestr*s, educador*s,...


5. Por una Sanidad Pública, Humana y Ecológica
Para evitar que se negocie con nuestra salud apostamos por un Sistema sanitario público y gratuito. Pedimos para tod*s una asistencia sanitaria integral que cubra todos los aspectos: educativos, preventivos, curativos, rehabilitadores,... incluidos aquellos servicios que, por el momento, no están nada o insuficientemente cubíertos (salud bucodental, planíficación familiar, salud mental,.. .).
Las terapias alternativas en la Sanidad Pública. Es injusto que personas que han cotizado de por vida (y las que no lo han hecho también), tengan que pagarse de su bolsillo unas plantas medicinales, un masaje o una cura de reposo. Exigimos que se empiecen a investigar los métodos alternativos y los que se encuentren eficaces se enseñen en la Universidad.
Más participación. Que la salud dejede ser sólo responsabilidad de l*s médic*s y que puedan participar otr*s profesionales y también l*s enferm*s y usuari*s.
Que la curación sea un trabajo en equipo. Que el médico o la médica sea un/ a compañer* que haga honor al mismo nombre de «doctor / a» (la persona que enseña). Que comparta lo que sabe (por el estudio o por su experiencia) y esté dispuest* a aprender de l*s enferm*s o usuari*s.
Necesitamos curamos de la ignorancia y de la dependencia. Ser cada vez más dueños de nsotr*s mism*s, más protagonistas de nuestras vidas y de nuestras crisis físicas o mentales, Aprender a conocer mejor nuestro cuerpo, apreciar lo, cuidarlo y a utilizar nuestros propios recursos autocurativos.
Necesitamos usar mucho más los poderes curativos de la solidaridad y la ayuda mutua. A veces la ayuda para curarse, más que de un/ a profesional, puede venir de otr* enferm*. Much*s alcohólic*s que no pudieron ser ayudad*s por l*s médic*s consiguieron recuperarse en grupos de ayuda mutua. Este mismo recurso puede ser aprovechado por otr*s enferm*s.
Vamos a exigir que l*s usuari*s de la Sanidad Pública (cotizador*s o no) tengamos control sobre la administración, organización y planificación del sistema sanitario. Defenderemos nuestro derecho a participar en la investigación sanitaria para que, entre tod*s, elaboremos una auténtica ciencia Popular de la Salud, independiente de los intereses de lucro, partidistas,...
A prender a vivir antes que nada. A una semilla no hace falta enseñarle a crecer. Basta con asegurarle las condiciones adecuadas y ella misma sabe hacerlo. Nuestro organismo (cuerpomente) también tiene tendencia a desarrollarse y curarse por sí mismo, si le aseguramos ciertas condiciones. La mayor parte de las enfermedades que padecemos son autolimitadas, es decir, se curan por sí solas con el simple hecho de suprimir lo que nos daña, darle descanso o atención a nuestro cuerpomente y esperar un tiempo. Si a cualquier enferm* le potenciamos la salud a nivel físico y mental, es muy probable que mejore y acabe curándose. La curación no es un acto milagroso, sino un esfuerzo inteligente de nuestro cuerpomente para volver a la salud yeso requiere unas determinadas condiciones y un tiempo.
Son muchos los factores que podemos incluir en el «arte de vivir». Desde parir-nacer con gozo hasta envejecer y morir con dignidad. Nos queda mucho por aprender: a alimentamos, a relajamos, a afrontar las dificultades, a negociar, a resolver conflictos con otras personas, a comunicar nuestros sentimientos sin dañar, a organizar nuestro tiempo y trabajo, a mantener relaciones sexuales satisfactorias, a participar en política sin sobresaltamos, a superar los enfados, a conciliar el sueño, a criar y a respetar a l*s niñ*s, a estudiar, a desahogar los disgustos,...
Si aprendemos a vivir e armonía con nosotr*s mism*s, con l*s demás y, con el entorno descenderá el consumo de medicamentos.
Lo mismo sucederá si tratamos de aprender la lección que el organismo nos está queriendo transmitir con el síntoma. Los recursos de las Medicinas alternativa adecuadamente aprovechados también evitarían el uso y abuso de fármacos.
En defensa de los derechos de l*s usuari*s. Tenemos el derecho a recibir toda la información necesaria para poder decidir libremente. Dicha información, lógicamente! debería incluir las alternativas de otras terapias no oficiales.
A pesar de que no participemos en su gestión, la Sanidad pública es nuestra. A tod*s nos pertenece y atañe. Está en juego nuestro dinero y nuestra salud. Su transformación y mejora en el sentido que proponemos será beneficioso para tod*s.


6. Necesitamos juntarnos y organizarnos
Somos much*s l*s que tenemos estas inquietudes, pero andamos desperdigad*s.
- Vivir sano en esta sociedad es ir a contracorriente. El hecho de llevar a cabo nuestras buenas intenciones y nuestras ganas de vida sana, en parte depende del ambiente en el que nos movamos. Nos interesa estar concectad*s para impedir que la corriente social convencional nos arrastre. Nuestra conexión será como un pequeño oasis donde podrán florecer nuestros propósitos. El estar en comunicación nos servirá de estímulo para seguir adelante, romper el aislamiento y contagiar nuestras ideas a más gente.
-No podemos quedarnosde brazos cruzados.. La sociedad actual nos lleva al deterioro el planeta y a la infelicidad. Si entre much*s juntamos las fuerzas, podemos cambiar el curso de los acontecimientos. Una persona en solitario nunca llegará tan lejos como miles de personas, reunidas. La solución a las problemáticas humanas requieren, además el trabajo de grupos organizados.

SUMENDI, UNA ORGANIZACIÓN POPULAR PARA LA PROMOCIÓN Y AUTOGESTIÓN DE LA SALUD
«Sumendi» es un volcán de alternativas para vivir, una inquietud poderosa que bulle subterránea desde hace años y que ahora surge con fuerza para salir a la superficie y servir de abono para un futuro mejor.
Somos aún una organización joven (nacimos en marzo de 1986) con un funcionamiento asambleario. Grupos locales conectados entre sí a modo de «redes de contacto» . Pluralista e independiente de todo grupo político y religioso. Tod*s l*s que armonicen con las ideas expresadas en este manifiesto están invitad*s a unirse a este esfuerzo. Nos gustaría que SUMENDI fuera un lugar de encuentro no solo entre ciudadan*s, sino también la oportunidad para acortar distancias entre usuari*s y trabajador*s de la sanidad.



CRITERIOS DE AUTOGESTIÓN DE LA SALUD

La palabra AUTOGESTION
Históricamente es un concepto político ligado al concepto de apoyo mutuo y de liberación de las personas, del pueblo. En esta segunda mitad del siglo XX se ha ido enriqueciendo con las aportaciones de otros movimientos sociales. Está ligado al concepto antiautoritario, antipatriarcal y más recientemente al ecologismo.
Pero el concepto de autogestión se suele malinterpretar, confundir, reducir, desvirtuar:
Autogestión NO es ¡sálvese quien pueda!
Autogestión NO es autocuración física ni individual.
Autogestión NO es autocuidado individual.
Autogestión NO es autorresponsabilidad individual.
Autogestión NO es autosuficiencia individual/ grupal.
Autogestión NO es independencia a toda costa.
Autogestión NO es aislamiento de la gente y del mundo.
Autogestión NO es despreciar a l@s expert@s o profesionales.

Podríamos VALORAR O EVALUAR cualquier sistema, enfoque, corriente, medicina, terapia, método, técnica, práctica, producto, aparato, profesional, terapeuta, grupo, centro, institución, etc. según los siguientes criterios de autogestión: Cuantos más criterios tenga, más autogestionario será.

CRITERIOS:
1 - Que considere integralmente al ser humano. En su aspecto físico, psíquico y social. O dicho de otra manera, que tenga en cuenta las relaciones de la persona con la naturaleza, consigo mismo/a y con las demás personas.
2 - Que sea liberador para la persona y la comunidad.
3 - Que no implique dependencia de expertos ni de personas, sino más bien interdependencia, apoyo mutuo, cooperación.
4 - Que favorezca la participación personal y de grupo.
5 - Que confíe en la sabiduría de la persona o grupo con problema. Que no sea autoritaria ni paternalista.
6 - Que no reprima o desprecie las sensaciones, sentimientos, pensamientos e intuiciones de cada persona, grupo o comunidad.
7 - Que en vez de culpabilizar a las personas o grupos, critique sus comportamientos, actitudes, causas, estructuras o instituciones que los mantienen. Que no culpabilice a las víctimas.
8 - Que no justifique los medios inhumanos para conseguir un "fin humano”
9 - Que sea solidaria. Compromiso social frente a las opresiones. Que no se desentienda de las injusticias.
10 Que favorezca la autoayuda y la ayuda mutua.
11- Que no favorezca el individualismo ni el aislamiento.
12- Que sea gratuita, barata o asequible para las clases pobres.
13- Que sea sencilla, popular. Fácil de aprender o aplicar. Que utilice un lenguaje sencillo al alcance de tod@s.
14- Que pueda ser enseñable por personas sin estudios superiores.
15- Que se pueda explicar o investigar sin medios muy caros o sofisticados. Que se pueda demostrar su eficacia sin necesidad de una fe o creencia irracional, oculta, misteriosa, mágica.
16- Que no implique dependencia de las instituciones, partidos, grandes empresas, laboratorios,...

QUE NO REPRIMA AL ORGANISMO. Que vea la enfermedad o el síntoma como una crisis curativa y no reprima sistemáticamente los síntomas físicos ni psicológicos. Que combata las causas más que los síntomas. Que no desprecie los recursos autocurativos del organismo.

QUE SEA ECOLOGICA. Que respete el medio ambiente. Que no contamine. Que no despilfarre recursos naturales. Que utilice recursos renovables.
Que no experimente cruelmente con animales.
Que no favorezca el consumismo.
Que no posibilite la creación de grandes negocios lucrativos.
Que preserve el equilibrio ecológico del planeta y todos/as sus habitantes.

QUE NO GENERALICE, al mitificar o despreciar ciertas características clasificándolas como buenas o malas, lo cual conduce a extremismos, fanatismos, intolerancias y prejuicios. Por ejemplo: Natural/ Artificial. Vegetal/Animal. Viejo/Nuevo. Autóctono/Exótico, extranjero. Oriental/Occidental. Campo/Ciudad. No-oficial/Oficial. Público/ Privado.


SE PUEDE RESUMIR EN 3:
Respeto al organismo. HIGIENISMO PSICO-FISICO.
Respeto a los seres humanos. ANTIAUTORITARISMO.
Respeto al resto de la naturaleza. ECOLOGISMO.